| ¡Ángel despiértame! |
Poema en línea 9:35; 18 julio 2026
Abre la puerta, cierra la puerta, a los hijos, a los muertos, parando allí tu tiempo. Sin hambre, rueda el orbe, con el canto de un brumoso gallo, y así, donde sufren los acordes, la musical gota gótica, yacen condenas. Hay un árbol, un grito infantil escondiéndose en sus ramales, en las distancias, y en los siderales vacíos, sea su penumbra, hilarante multitud. Llevo sobre este aire rendido, secretos en mi boca, cunas de sabor sobrenatural, adormecidas en una épsilon agobiante, de elegías temblorosas entre círculos de los submundos, carcomiendo los dientes a Dante. Abre la puerta, cierra la puerta, a los escombros dorados de mi cielo argonauta, no parándome, sembrándome hacia mi frío invierno. Y caos destempladoTengo ese miedo de insecto cuando despierto. Ella, tal vez tú, viene, entre ruidos, entre mi vientre. Yo mismo. Todo lo visible envuelto de existencia. Cortejado de razón, de razones, sin niebla, sin oscuridad. Ella regresa, ¡mírame entre tus reflejos imaginados de nieve!, espejos, idolatría al temor. Soy el dolor que no me huye, siempre dispuesto al futuro impalpable, y a su color blanco hundido. ¡Ella celebra!, entreabierta su puerta... Y yo he de seguir escribiendo sobre el regolito funerario de Gigantesca, no aparentar un Rimbaud mal acabado. Ángel despiértame, despierta, despertemos en el secretismo de un hoy y de sus hojas arrumbadas.
JLCollado