Volvemos del vacío, desnudos, sin ni siquiera una mirada de decepción
El suicidio no es visible en esta muñeca triste. Los ojos descarnan su realidad, tan corta y tan bella muerte invisible
Nadie sopesa el comienzo
Más allá de la nada, las flores
Una espectacular sonrisa
Un terror invisible
En la efímera palabra / Vida y muerte colapsan
A los pies del ángel
!Maldita canción!, hálito, llamaradas sin rostro
Sea no Sea
Extravío en claroscuros sobre el espejo
En cada una de mis células, de mis átomos
Nombrando a las existencias
¡Creando fantasmas!
Un avispero, de reflejo inmaculado: hacen tres poetas
A la orilla de tremendas oscuridades
Y el pájaro ¡Cuasi moribundo!
Revoloteando
Ciego entre /las cascadas de/ mis entrañas
/Elijo/ Explorar la sencillez del grano
El estruendo del silencio
El sonido apocalíptico
Las Raices sobre el lienzo rojo
Derramadas sus aves / Hasta los violentos fondos
Sin gravedad y sin viento
La caja negra
En la casa negra, es el brillo
Nos atraviesa
En los marzos de la montaña
Huérfanos de piel. Y de carne
Contramarcha de luto
A través del huidizo perro
En la cal de las tinieblas
Se retuerce la belleza
En su equidistancia
Ya hablan las flores
A su metal olvidado
Hablan las flores
Azar y suerte de nebulosas
Nuestra avenida del tiempo
¡Ay, sin embargo, cuando tú me hablas!
Huyen mis ojos de la destrucción
JLCollado
Vísteme de ángel ante los ojos de un difuminado serafín Alíviame del sofocante destino De sus primeras sombras Llegando hasta tus alas sin t...