PRIMER DIA
Me transformo…
Me transformo en sangre
Mi alma duerme
Escucho una sola voz:
mi testamento
Sangre y barro
Cuerpo y alma
Hijo del vientre soy
Luz sin nombre
SEGUNDO DIA
En la rueda serena
Elijo la tempestad de los días tranquilos
entre sueños de imposibles escondido
Música de un concierto errático e infinito
transitando en un adiós sin regreso
¿Acaso soy distinto en el grito de mi instinto?
Esperaría
una noche más
para poder llegar a ser eterno
Pero es noche que no llega
Y se aleja en mis ojos plateados
Elijo la placidez de la rueda acomodada
La herida antes que su mordedura
¿Dónde está mi vida?
Encerrada en vacuos sentimientos
Prisionera de mi mismo
TERCER DIA
Rezo
siendo verso inmerso
en la oscuridad de la oscura locura
Riéndome en la habitación de la tortuosa nada
Nadie me evita
Busco el tormento para estar a solas con mi lucidez
Me espanto si no la encuentro dentro
Espectro que me envuelve en su atmósfera cuando lo tiento
CUARTO DIA
Agua
Sobre espasmos se recita el dolor
Reinando desde el Eufrates
Se escucha su alarido
Reinando hasta el Tigris
Surge sin esconderse
en bocanada hiriente
¡Háblame en susurros
para no temerte!
Mízcalo creyente
absorbes todo el calor, tú lo ves,
Allí sientes
En mi tierra prometida
Tu maltrecha herida
Quiero escapar en la nube
Romperme en su espesura
Ser solo agua
Vida que te cubre
QUINTO DIA
Sed
"Mañana" es un soplo que no dejará nada atrás
Apenas un rastrojo ardiendo en tus ojos
Un capricho asomado en el donde
Un calor que se vuelve frío espejismo
Sólo allí espera la mujer vestida de gasa
Negro sobre negro. Neblina que escarcha en sed
Se esfuma en vuelo de un ave
que no fue cigüeña
En una bacanal sin regreso
Sin nada
SEXTO DIA
La carga
El peso de los ciegos
enroscado en la belleza de las perseidas
se hace liviano
Y se encierra consigo mismo
Y con el tiempo
Viaja en la metáfora, milagrosa encerrada en su ánfora
Y al dormirse se roza con los fantasmales labios
en profundo éxtasis
dibujando el boceto de una horca
para darse miedo
¡Haz que caiga Belcebú a tus pies!
en una silueta que se esfuma
Se evade, siempre
En todas las miradas
En los blandos rincones
Junio bajo sus montes
El cordero entre sus dientes
Es liviano el hilo que lo arrastra
abandonando el pasado de la losa insufrible
Losa que se suda antes de una muerte
En el cortejo de los ojos ciegos
marchitos, caídos, tal vez perennes
SEPTIMO DIA
La llave….
Se oscurecen, adormecidos, los recuerdos
nieve en mis manos
Se llama tortura
¿Entiendes lo que digo?
¿Has vivido en siete cielos al mismo tiempo?
Y ahora en un infierno yo me ahogo
Sutiles duendes espolvoreando sobre mi
esas extrañas criaturas de falsa dulzura
crímenes que se esconden tras mi espalda
Arañas con nombre cruel
hundiéndome en su grito
devorándome en el filo del nido
Y unas sombras me advierten
con su voz caliza
que ando desnudo
perdido en la fina y temblorosa semilla
respirando esqueletos, pisando barro
odiándome, olvidándote
Todo en el mismo tiempo
lejos de volver a ser
encerrado en la perpetua morada de mí Nada
Hoy no veo volar mis pajarillos
agonizantes antaño
reverdecidos en el ocaso
Ahora mi odio yace en tu fracaso…….
Es la llave que irreverente abre paso
de los espacios a las tenues sensaciones
OCTAVO DIA
El perfume
Bebo de tus senos
entelequia de sabiduría
Agasajan mis manos tu perfume
de perlas invisibles
indescriptibles
anunciando una creación
Brotando de tus ojos
mi figura incorpórea
muerta en la belleza
Impalpable en tus dedos
vivo solo en tu mirada
En cielo que no se ve
De una tierra que no se pisa
En tu cuerpo seré brisa
y de un solo día haré eternidad
Épsilon será el principio
y tu viaje conmigo será el final
Déjame ser en ti sólo poesía
Toda tu fantasía
No veas en mí sólo un fantasma
crujiendo tus sueños de almohada
Recitaré en tus desvelos una alegoría
volviendo a desaparecer en tus ojos
de tu oscura mirada
al llegar el alba, al hacerse día
NOVENO DIA
La agonía de María
Sentía danzar, danzar, danzar
el gran peso de las monedas
como el brillo de un firmamento
que tapa al ciego y descubre al rico
tronando en el bosque de una única raíz
Deambulaba, María, descalza y desnuda
bajo su brillo
palpando en la vieja soledad
buscando sus vestidos hundidos en tristeza
Robado al mundo exhausto su mayor belleza
se esconden en cieno
cual secreto
como dulce mentira
Vuelvo a mirarte, vieja dama,
y sigo sin verte
sólo huellas de tus pies inertes
levitando en su carne viva
No encuentras al hijo que tienes
No ves al hijo que es
DÉCIMO DÍA
Días sin sueños
Un sombrío juego de días
Oscura sinfonía de Estínfalo
Marcando mi estridencia femenina
Se reclutan los mártires
Se apilan las horcas
Sueño que no es diamante
Arde fuego en el exterior de su esfera
Sólo un ciempiés busca a su amada
en una gruta en odio cavada
Odio que ancla mi círculo
Libérame cansando tus ojos sobre vacío
Devuélveme a la vida
Ya me transformo en barro
Alma femenina
SCDT
Tu maltrecha herida
Quiero escapar en la nube
Romperme en su espesura
Ser solo agua
Vida que te cubre
QUINTO DIA
Sed
"Mañana" es un soplo que no dejará nada atrás
Apenas un rastrojo ardiendo en tus ojos
Un capricho asomado en el donde
Un calor que se vuelve frío espejismo
Sólo allí espera la mujer vestida de gasa
Negro sobre negro. Neblina que escarcha en sed
Se esfuma en vuelo de un ave
que no fue cigüeña
En una bacanal sin regreso
Sin nada
SEXTO DIA
La carga
El peso de los ciegos
enroscado en la belleza de las perseidas
se hace liviano
Y se encierra consigo mismo
Y con el tiempo
Viaja en la metáfora, milagrosa encerrada en su ánfora
Y al dormirse se roza con los fantasmales labios
en profundo éxtasis
dibujando el boceto de una horca
para darse miedo
¡Haz que caiga Belcebú a tus pies!
en una silueta que se esfuma
Se evade, siempre
En todas las miradas
En los blandos rincones
Junio bajo sus montes
El cordero entre sus dientes
Es liviano el hilo que lo arrastra
abandonando el pasado de la losa insufrible
Losa que se suda antes de una muerte
En el cortejo de los ojos ciegos
marchitos, caídos, tal vez perennes
SEPTIMO DIA
La llave….
Se oscurecen, adormecidos, los recuerdos
nieve en mis manos
Se llama tortura
¿Entiendes lo que digo?
¿Has vivido en siete cielos al mismo tiempo?
Y ahora en un infierno yo me ahogo
Sutiles duendes espolvoreando sobre mi
esas extrañas criaturas de falsa dulzura
crímenes que se esconden tras mi espalda
Arañas con nombre cruel
hundiéndome en su grito
devorándome en el filo del nido
Y unas sombras me advierten
con su voz caliza
que ando desnudo
perdido en la fina y temblorosa semilla
respirando esqueletos, pisando barro
odiándome, olvidándote
Todo en el mismo tiempo
lejos de volver a ser
encerrado en la perpetua morada de mí Nada
Hoy no veo volar mis pajarillos
agonizantes antaño
reverdecidos en el ocaso
Ahora mi odio yace en tu fracaso…….
Es la llave que irreverente abre paso
de los espacios a las tenues sensaciones
OCTAVO DIA
El perfume
Bebo de tus senos
entelequia de sabiduría
Agasajan mis manos tu perfume
de perlas invisibles
indescriptibles
anunciando una creación
Brotando de tus ojos
mi figura incorpórea
muerta en la belleza
Impalpable en tus dedos
vivo solo en tu mirada
En cielo que no se ve
De una tierra que no se pisa
En tu cuerpo seré brisa
y de un solo día haré eternidad
Épsilon será el principio
y tu viaje conmigo será el final
Déjame ser en ti sólo poesía
Toda tu fantasía
No veas en mí sólo un fantasma
crujiendo tus sueños de almohada
Recitaré en tus desvelos una alegoría
volviendo a desaparecer en tus ojos
de tu oscura mirada
al llegar el alba, al hacerse día
NOVENO DIA
La agonía de María
Sentía danzar, danzar, danzar
el gran peso de las monedas
como el brillo de un firmamento
que tapa al ciego y descubre al rico
tronando en el bosque de una única raíz
Deambulaba, María, descalza y desnuda
bajo su brillo
palpando en la vieja soledad
buscando sus vestidos hundidos en tristeza
Robado al mundo exhausto su mayor belleza
se esconden en cieno
cual secreto
como dulce mentira
Vuelvo a mirarte, vieja dama,
y sigo sin verte
sólo huellas de tus pies inertes
levitando en su carne viva
No encuentras al hijo que tienes
No ves al hijo que es
DÉCIMO DÍA
Días sin sueños
Un sombrío juego de días
Oscura sinfonía de Estínfalo
Marcando mi estridencia femenina
Se reclutan los mártires
Se apilan las horcas
Sueño que no es diamante
Arde fuego en el exterior de su esfera
Sólo un ciempiés busca a su amada
en una gruta en odio cavada
Odio que ancla mi círculo
Libérame cansando tus ojos sobre vacío
Devuélveme a la vida
Ya me transformo en barro
Alma femenina
SCDT
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