Llevo el cordón de la muerte a mi inquietud atado
Hace de mi piel un cruel sonido
De hombre sombreado
En este paisaje oscuro de aguas rotas
De tus hambrientos árboles, las verdes ramas
Arreciaron tus ojos negros sobre la nieve
¡Ay de tu amarga boca...!
Llegado el momento nadie sabrá responderme:
en las distancias sin dueño
soledad y penumbra
Tenebrescencia en tu mirada perdida
JLCollado
El estarse muriendo y sentirlo como un marasmo del cual se es testigo, pero para el cual no hay reparo alguno.
ResponderEliminarUn abrazo. Carlos
Y sombra que sin descanso persigue. Es nuestra primera piel
EliminarGracias Carlos
Un abrazo
Amigo, ya desde el primer verso se siente ese “cordon de la muerte” como una presencia pegada al cuerpo, me parecio muy visceral.
ResponderEliminarNo explicas la muerte, la hacas sentir. Cruda, sombria y hermosa al mismo tiempo.
Buen inicio de Marzo, estimado poeta. Besos
Hola Hada de las Rosas.
EliminarQue fuera un sueño dentro de otro sueño. Pero es la presencia que describes
Besoss