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en mi forma de galgo |
TERRENAL E INFERNAL
Sin ser yo, soy yo
como el estruendo de un punto solitario,
alejado, insignificante, alejado
/Aún sobrevive la icónica herida/
Al eco dale el ardor del gran angular
mirada extendida a sus vacíos
con el frenético movimiento de las espídicas venas
buscando lo inexorable
¡Dinamo, arráncame de la inmensidad!
en forma de quieto temblor
en mi forma de galgo
Acércame con la visión del prisma
sobre la inmensa flor cautiva
/ hilo que me sujeta a los confines del arte/
hasta el horroroso vacío de mi inquieta casa eterna
sin suelo que pisar
¡A mis huesos doy las gracias!
y ante todas estas preguntas, un encogido resplandor
de amargor hechizo
Siento el abrazo de tu oscuridad
el regocijo de las columnas
Siento pesadumbre en el hemisferio
de los días que no acaban
La oscuridad espera respirando; un aleteo de negra mariposa
¿Y si el rocío bañara mi corazón de barca en el extravío?
en la sutil caricia
de la mañana prestada
/descifrando el belfo de las piedras en los caminos de Ulises
descifrando la soledad de las lunas
en los estelares vuelos de Edgar /
Ahora siento la edad de la rosa
y respiro sin confundirme
secado el mundo en mis ojos
de camino, el frio, alejado de blasfemias
El caballo herido en la playa de los sueños
de sangre pura y caliente, ahora de redomada dulzura,
ante los ojos de Alicia, sempiterna codicia,
le espetó que él quiso ser sirena,
sirena de aguas profundas
entre marañas que nadie vio
El regreso gusta al alejarnos del más allá
como una broma romántica
escuchando voces
voces extendidas entre las ramas agitadas de mi furia
Las palabras flamean cerca de esta nueva muerte
Tanto universo oscuro se fija blanco
luminoso
extrañamente visible al pescador
sujetando sus redes huecas de parnaso
Nuestro río prófugo comienza con un sueño,
y vibra...
en la intemperie de la traslúcida resina y del calor
/de las muescas/
Hay marcas en todas sus cosas
se clavan con la sonoridad de los olvidos, adioses de los dioses,
entre raíces de cedros silenciosos
con la simplicidad del gorrión atrapado en sus noches
de vidas encriptadas entre las palmas de mis manos
todo lo que podemos ver en nuestro mar abierto
su roce inmanente y la claridad de los míos
todo lo que yo veo
todo lo que yo siento cabe en el poema eterno
¿Quién con tanta dulzura acariciaría mi brevedad?
busca la protección
en el hueco de sus manos
Cartas del fugitivo hablan de mí:
el infierno es un lugar amable
mi ennegrecido valle son sus pies
mi cicatriz como amuleto
y el adorno en los comienzos
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